Nuestra Señora del Carmen
Carmen viene de Carmelo, un monte situado en la población marítima de Haifa en el norte de Israel, en la zona de Galilea. Precisamente, Karmel (Carmen) significa en hebreo "jardín" y en latín "poesía”.
La memoria de Elías se guardó siempre viva de modo particular en el Monte Carmelo, donde se eligió seguir al Dios de Israel. Según el relato, Primer libro de los Reyes, capítulo 18, el sacrificio de Elías, consumado por el fuego que descendió del cielo, mostró al pueblo que Yahvé era el verdadero Dios.
A mediados del siglo XII, un grupo de devotos de Tierra Santa procedentes de Occidente -algunos creen que venían de Italia-, decidieron instalarse en el mismo valle que sus antecesores y escogieron como patrona a la Virgen María. Allí construyeron la primera iglesia dedicada a Santa María del Monte Carmelo. Desde su monasterio no quisieron crear una nueva forma de culto mariano, ni tampoco, el título de la advocación, respondía a una imagen en especial. Quisieron vivir bajo los aspectos marianos que salían reflejados en los textos evangélicos: maternidad divina, virginidad, inmaculada concepción y anunciación. Estos devotos que decidieron vivir en comunidad bajo la oración y la pobreza, fueron la cuna de la Orden de los Carmelitas, y su devoción a la Virgen permitió que naciera una nueva advocación: Nuestra Señora del Carmen.
En la Edad Media se creía que María significaba "estrella del mar", en latín "stella maris". Desde aquella época, muchos carmelitas han aclamado a María como la "Flor del Carmelo" y la "Estrella del Mar". Lo hizo el mismo Simón Stock con esta plegaria que se le atribuye:
"Flor del Carmelo Viña florida, esplendor del cielo, Virgen fecunda, singular. ¡Oh Madre tierna, intacta de hombre, a todos tus hijos proteja tu nombre, Estrella del Mar!.
El nombre de "Stella Maris" se ha dado también a todos los centros del Apostolado del Mar de la Iglesia Católica que están ubicados en los puertos. En el siglo XVIII, cuando ya era muy popular la fiesta de la Virgen del Carmen en España, el almirante mallorquín Antonio Barceló Pont de la Terra, nacido en 1716 y fallecido en 1797, impulsó su celebración entre la marinería que él dirigía. Fue a partir de entonces cuando la marina española fue sustituyendo el patrocinio de San Telmo por el de la Virgen del Carmen.
En Cataluña, antiguamente, las chicas rogaban con una pequeña oración a Nuestra Señora del Carmen para que les encontrara esposo rápidamente, daba igual su estatus económico, rico o pobre: "Mare de Déu del Carme, doneu-me un bon marit, sia pobre, sia ric, mentre vingui de seguit".
Buques:
Canarias, Baleares (Armada nacional)
Desplazamiento: 10.000 tons estándar, 13.200 a plena carga
Dimensiones: Eslora: 193,90 m (636'') Manga: 19,50 m (64') Calado: 6,50 m
(21' 4'')
Propulsión: 4 Hélices, Turbinas Parsons, 8 Calderas Yarrow 90.000 CV.= 33
nudos. 8.000 millas/15 nudos
Armamento: 8x203 mm (8'') /50 cal. -8x120 mm (4.7'') /45 cal. AA -4x40 mm
AA -4x20 mm AA
Protección: V=100-50 mm (4''-2'') H=75-25 mm (3''-1'') Torres= 25 mm
(1'') Bulges Tripulación: 1.200
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Requeté del mar y falangista heridos en combate
Del libro de D. Luís Fabián Blázquez "Riesgo y Ventura de los Tercio de Requetés", Ed. Actas.
Una Medalla Militar Colectiva el 24 de Junio de 1938 cubre los despojos y recuerda el sacrificio de la dotación del Crucero Baleares que siembra de muertos las aguas tantas veces defendidas. En su tripulación, muchos llevaron el titulo de REQUETÉS VOLUNTARIOS DE LA MARINA y el orgullo de unas Aspas de Borgoña en el pecho..
EL “BALEARES”
En 1938 la inactividad de la flota republicana, cuyo único cometido era la
escolta de los buques que arribaban a sus puertos, frente a una activa Armada
Nacional, que no sólo escoltaba a sus convoyes, sino que además combatía, en
inferioridad numérica y material, con su enemiga, llevó al alto mando rojo a
confeccionar un plan para elevar la moral de las dotaciones y, a la vez, asestar
un duro golpe al enemigo
La operación proyectada por el mando rojo consistía en la acción de tres de las
lanchas rápidas torpederas de origen soviético, las nº 11, 21 y 31, que
partirían de su base de Portman (Murcia) el 5 de marzo y, al anochecer, se
encontrarían con la 1ª Flotilla de Destructores a 14 millas del puerto de
Alicante, para, a continuación, dirigirse a Formentera donde repostarían de los
destructores y, por ultimo, dirigirse a la Bahía de Palma y atacar a los
cruceros nacionales allí fondeados. La operación resultaba poco creíble, no por
las intenciones y planificación, sino por la imposibilidad de llevarla a cabo
con unas dotaciones, las de las lanchas, que carecían de preparación alguna para
este tipo de misión.
Las fuerzas navales designadas para llevar a cabo la acción, junto con las
lanchas anteriormente mencionadas, eran:
- “Almirante Valdés” (T.N. habilitado Oyarzábal Oruete)
- “Escaño” (T.N. Núñez de Castro)
- “Jorge Juan” (T.N. Figueres)
- “Ulloa” (T.N. Marón Jordán)
Estos destructores, que componían la 1ª Flotilla de Destructores, al mando del
Teniente de Navío (T.N.) Sánchez Barreiro, eran de la clase Churruca, el primero
de la 1ª serie y los otros de la 2ª. Habían causado alta en la Armada en 1933,
1936, 1937 y 1937, respectivamente.
- "Libertad"(antiguo “Príncipe Alfonso” y, posteriormente, “Galicia”) (T.N.
Armada Sabau)
- "Méndez Núñez" (T.N. Prado Mendizábal)
El primero era un crucero ligero de la clase Almirante Cervera, con alta en la
Armada en 1927 y el segundo, era otro crucero ligero, de la clase Blas de Lezo,
y que había causado alta en 1924.
- "Sánchez Barcaiztegui" (T.N. Calderón Martínez)
- "Lepanto" (T.N. Gasca Aznar)
- "Almirante Antequera" (T.N. Noval Ruiz)
- "Gravina" (T.N. Barbastro Jiménez)
- "Lazaga" (T.N. Guitar de Virto)
Estos cinco buques componían la 2ª Flotilla de Destructores (T.N. Oliva Llamusí).
Los dos primeros destructores pertenecían a la 1ª serie de la clase Churruca y
habían causado alta en la Armada en 1928 y 1930. El “Almirante Antequera” y el
“Gravina” correspondían a la 2ª serie de la Clase Churruca, y habían entrado en
servicio en 1935 y 1936, respectivamente. El último de los destructores
pertenecía a la clase Alsedo y se había entregado a la Armada en 1925.
Tanto los cruceros ligeros como la 2ª Flotilla de Destructores, que operarían
como elemento de apoyo en las operaciones, estaban al mando del Almirante
González Ubieta, jefe de la flota republicana. Estos buques de apoyo se
situarían al nordeste de cabo de Palos, hasta reunirse con la 1ª Flotilla de
Destructores a su vuelta de Formentera.
En la madrugada del 5, contando con los partes meteorológicos favorables y tras
haber sido detectados los cruceros nacionales en su fondeadero de la bahía de
Palma, se decidió iniciar la operación. A las 15:38 horas salió de Cartagena la
1ª Flotilla, para hacerlo 32 minutos más tarde el resto de la flota.
Sin embargo, el plan fracasó antes de empezar, ya que los tripulantes de las
lanchas torpederas rusas, marineros soviéticos en su mayoría, alegaron la mala
mar para regresar, una hora después de zarpar, a puerto. González Ubieta nunca
ocultó que el verdadero motivo, en su opinión, había sido la cobardía de las
tripulaciones soviéticas, acusación a la que los rusos responderían acusándole a
el, en cada ocasión, de derrotista y traidor.
Mientras tanto, la flota nacional no permanecía inactiva. La división de
cruceros, compuesta por el “Baleares” al mando del Capitán de Navío (C.N.)
Fontenla Maristany, el “Canarias” (C.N. Estrada Arnaiz) y el “Almirante Cervera”
(C.N. Agacino Armas), abandonaba el puerto en solitario para prestar protección
a un convoy de armamento compuesto por los mercantes "Umbe Mendi" y "Aizkori
Mendi", escoltados por los cañoneros "Cánovas del Castillo" y "Canalejas",
regresando estos últimos a Palma. Don Francisco Moreno, Almirante Jefe de la
Flota de Bloqueo, permanecería en tierra, por lo que el Estado Mayor de la flota
y la insignia de mando se trasladaron desde el “Canarias” al “Baleares”, al
mando del Contralmirante Vierna. El estado del buque, nunca completamente
alistado, obligó a embarcar a un grupo de operarios de construcción naval.
Los cruceros pesados “Canarias” y “Baleares” pertenecían a la clase Canarias y
habían causado alta en la Armada en 1937, si bien su estado, nunca completamente
alistado, obligaba a embarcar a un grupo de operarios de construcción naval. El
“Almirante Cervera” daba nombre a su clase y había sido entregado a la marina
española en 1928. Los cañoneros pertenecían a la clase Canovas del Castillo y se
habían incorporado a la Armada en 1923 y 1924 respectivamente.
La flota republicana, a pesar de no contar ya con el concurso de las lanchas
torpederas, sigue con la operación, a 20 nudos (según la Orden de Operaciones
142-C, en la que se indican rumbos, horarios y formaciones prefijadas), para a
las 00:45 arrumbar al 256º hacia Cartagena y a las 07:00 horas reunirse con la
1ª Flotilla de Destructores y entrar en la base de Cartagena.
La operación se lleva a cabo con normalidad cuando, a las 00:38 horas y rumbo
65º, se contacta visualmente con la División de Cruceros Nacional, que viene de
vuelta encontrada por la amura de babor y a una distancia de 2.000 metros. El
contacto de la División de Cruceros con las naves republicanas es, al parecer a
las 00:40 horas. En ese momento, el "Baleares" cae a babor, justo cuando desde
el puesto A del "Canarias" se observa la presencia de la Flota Republicana,
aumentando la velocidad de los cruceros a 22 nudos, cayendo al 210º y pasando
por la popa del grueso republicano.
A las 00:41, el "Sánchez Barcaiztegui" dispara, sin alcanzarlo, tres torpedos
sobre el "Almirante Cervera". El encuentro ha sido tan rápido que, hasta tres
minutos después de lanzar los primeros torpedos, no se ordena "cada uno a su
puesto" y "preparados para lanzar torpedos" en las unidades republicanas. En
ninguna de las formaciones se esperaba el encuentro. La flota republicana
contaba con un parte de su aviación que indicaba que apenas 24 horas atrás los
cruceros estaban fondeados en su base de Palma, y los nacionales, pese a tener
un buen servicio de información en Cartagena, desconocían la salida de la flota
roja. Además, la aviación nacional no había efectuado ningún reconocimiento
aéreo, debido a la descoordinación existente entre la Flota y la "Aviación
Legionaria", italiana, estacionada en Palma.
Apenas ha transcurrido el encuentro, Ubieta cambia de rumbo -a las 00:45 horas-,
cayendo al 155º. La División de Cruceros pierde el contacto con la flota enemiga
a las 00:55 horas, iniciando a continuación una serie de inversiones de rumbo,
para no alejarse de los mercantes que escoltaba. A las 01:15 horas, González
Ubieta busca el rumbo 256º, directo a su base, ya que la flota republicana ha
cumplido con su misión. Igualmente, los buques de Vierna caen al 220º a las
01:20 horas.
En la flotilla nacional, el Contralmirante Vierna consideró que lo más
conveniente sería escoltar a los mercantes y evitar el combate nocturno,
conociendo la presencia de destructores. Quizás creyó que la Flota Republicana
habría puesto rumbo a Cartagena inmediatamente después del encuentro, en lugar
de tardar media hora en hacerlo. A las 02:00 horas, Vierna invirtió la marcha
para, 15 minutos después, volver al rumbo original. Mientras efectúa estas
maniobras, se comunica con los demás cruceros mediante telégrafos luminosos.
Estas señales fueron vistas desde la flota republicana a las 02:13 horas,
ordenándose a las 02:14 horas al jefe de la 2ª Flotilla de Destructores que
iniciase ataque. Apenas un minuto más tarde, ambas flotas entraban en contacto
de nuevo, yendo de vuelta encontrada. La distancia era aproximadamente de 2.000
metros.
El "Baleares" es el primero en abrir fuego, y lo hizo con granadas iluminantes,
para situar correctamente a la flota republicana y poder atacar con la
artillería. Responde el "Libertad", sin resultado, sumándose al combate los
destructores, que lanzan sucesivamente sus torpedos: a las 02:17 horas cuatro
desde el "Sánchez Barcaiztegui", a las 02:18 horas cinco desde el "Almirante
Antequera" y, finalmente, tres el "Lepanto" a las 02:19 horas. Pasado un minuto
desde el último lanzamiento, desde el "Libertad" se vio como hacían blanco en el
"Baleares" al menos dos de los torpedos. Años mas tarde, se daría como autor del
hundimiento al “Lepanto”. El impacto es fulminante, haciendo explotar en cadena
depósitos de combustible y munición.
En ninguna formación se daba crédito a lo sucedido. Ubieta, por motivos poco
claros (escasez de torpedos, necesidad de proteger al “Libertad”, falta de
combustible…), se niega a proseguir la caza, o incluso a rematar al “Baleares”,
y manda suspender el fuego y mantener rumbo y velocidad mientras el comandante
del "Canarias", que asume el mando de la división de cruceros, empieza a poner
orden en sus filas, identificando al "Almirante Cervera". Ante el avistamiento
de unas sombras, efectúa inversiones de rumbo hasta que a las 02:42 horas se
dirige en demanda del convoy, dándole escolta por temor a un ataque y con la
intención de regresar, cuando éste ya estuviese a salvo, en ayuda de su gemelo.
Mientras ambas flotas abandonan el lugar, dos destructores británicos, "HMS
Boreas" y "HMS Kempenfelt", ven los proyectiles iluminantes y la explosión,
dirigiéndose al lugar del combate a toda máquina. A las 03:50 horas ven al
crucero en llamas y a las 04:25 horas pueden ya ver a los hombres del "Baleares"
en el agua. A partir de ese momento, se inicia una operación de rescate tan
audaz como arriesgada, llegando a abarloarse el "HMS Kempenfelt" al "Baleares",
teniendo que desistir de la maniobra ya que el crucero empezó a hundirse. En
total, se rescataron 469 hombres.
El proyectado auxilio del "Canarias" fue en vano, pues el "Baleares" desapareció
a las 05:08 horas, arrastrando consigo a 788 hombres, en lo que fue ,sin duda,
el mayor desastre de un buque en la historia de la Marina española (en esta
acción murieron más hombres que en todas las operaciones navales de la Guerra de
1898), Entre las bajas se encuentran un contralmirante, un capitán de navío, un
capitán de fragata, cuatro capitanes de corbeta, 30 oficiales, 62 suboficiales,
32 cabos y 657 hombres de marinería, infantería de marina, maestranza, etc... No
podemos dejar de mencionar el importante número de requetés voluntarios de la
marina que había en el crucero y que fallecieron en el mismo, luciendo la cruz
de Borgoña sobre sus pechos, muchos de ellos originarios de Ondárroa, en cuyo
cementerio, aún hoy, pervive un mausoleo en su memoria. Como ejemplo de requetés
voluntarios, para no hacer excesiva la lista, podemos citar a José María Purón o
a Luis Felipe García-Sanchiz, cuyo padre, Federico García-Sanchiz, escribió Más
vale volando; en memoria del doncel Luis Felipe García-Sanchiz y demás héroes
adolescentes (Ed. Española S.A., San Sebastián 1938), como homenaje a los
requetés voluntarios de la marina fallecidos en el “Baleares”.
A las 07:20 horas, reaparecen los cruceros nacionales, iniciándose el traslado
de los heridos. El "Canarias" permanece con las máquinas en marcha y no arría
ningún bote, en previsión de un posible ataque, que efectivamente llega a las
08:58 horas, cuando una formación de 9 Tupolev SB-2 bombardea los buques,
llevándose la peor parte el "HMS Boreas" donde fallece un tripulante y cuatro
resultan heridos. Nobleza por parte de los marinos británicos y cobardía por los
soviéticos.
Con todo, y a pesar de la perdida de un tercio de su potencial, la Flota
Nacional no cambió su actitud, continuando su dominio del mar y procedió a
sustituir en la División de Cruceros al "Baleares" por el recién reformado
“Navarra" (antiguo “Reina Victoria Eugenia” y “República”), que, ya en su fecha
de entrega a la Armada, en 1923, era un buque anticuado.